miércoles, 27 de julio de 2011

LA ALTERNATIVA ES LA REVOLUCIÓN


LA ALTERNATIVA ES LA REVOLUCIÓN
(Publicado en la Revista  de la CIPOML, Unidad y Lucha No.1. Diciembre de 1994.  Se trata de un trabajo, que propone, en medio del desconcierto generado por el reflujo revolucionario de los 1990 la perspectiva cierta de organizar y hacer la revolución)
La crisis actual es un fenómeno general que trastorna la economía mundial y que es enfrentada por la burguesía como clase y en escala internacional, con el propósito de resolverla a su favor, como ha ocurrido la mayoría de las veces.
A lo largo de los últimos decenios la burguesía ha logrado, en lo fundamental, enfrentar y resolver las crisis a su favor. Esa situación se ha conseguido a costos sociales muy altos, echando todo el peso de la crisis sobre las masas trabajadoras y los pueblos, sobre todo, de los países dependientes, pero también, sobre la clase obrera de los propios países imperialistas.
El período de recuperación capitalista que sucedió a la Segunda Guerra Mundial concluyó en la década de los sesenta. En la actualidad, hablamos de los años setenta hasta nuestros días, la burguesía internacional, la reacción mundial se ha empeñado en formulas y recetarios que pretenden resolver la crisis a su favor. Han elaborado teorías y propuestas de las más diversas, han ensayado planes y programas. Mas, en los hechos la crisis persiste, tiende a agravarse, a generalizarse mucho más.
Las más promocionadas tesis son aquellas que de manera general se han denominado neoliberalismo, son de corte monetarista, hablan del libre juego del mercado, el libre comercio, la vigencia plena de la oferta y la demanda, la supresión del "Estado paternalista", intervencionista y regulador de la economía, la privatización de las empresas estatales y de servicios, la restricción de la seguridad social, de la salud y la educaci6n públicas, la eliminaci6n de las inversiones  estatales no productivas.
Las connotaciones políticas de la crisis muestran un mundo convulsionado. La paz social de la que hablan diariamente los ideólogos y políticos burgueses no es sino un espejismo.
La burguesía y sus diversas formas de gobierno están en crisis, signadas por el rasgo común de la inestabilidad. Se caen e imponen gobiernos a cada nuevo remezón. Los gobiernos liberales son condenados por corruptos y les suceden gobiernos conservadores que se revuelven en la misma o más grave corrupción, la socialdemocracia se bate en retirada, cambia de imagen, renuncia a su demagogia, se "moderniza", se declara liberal y se esmera en recortar las conquistas sociales.
La corrupción, el peculado, el latrocinio de los bienes públicos se han institucionalizado y producido grandes escándalos y crisis políticas, incluso la caída de gobiernos como en Japón, Brasil y Venezuela. En Inglaterra y Francia desnuda a las castas dirigentes. En Italia acaba con la Democracia Cristiana. Los partidos revisionistas se deshacen en jirones, se disuelven, se cambian de nombre. En Estados Unidos termina con la dominación republicana de los últimos veinte años y azota a la administración Clinton.
La democracia representativa que es propagandizada como la mejor forma de gobierno, como la expresión superior de la naturaleza del capitalismo, aunque vigente en la mayoría de los países, está desprestigiada y en algunos países anulada por la misma burguesía que la reemplaza por regímenes autoritarios y abiertamente dictatoriales. Reaparecen las bandas neo-nazis y neofascistas, el racismo, el ultranacionalismo, la xenofobia y el chovinismo.
La crisis y el movimiento obrero
La vida ha demostrado que la crisis general del capitalismo no tiene salida, que el proceso de recuperación que puede advenir es momentáneo y en todo caso no estará dirigido, como no lo ha estado en el pasado, a enfrentar y resolver las necesidades y los problemas de las masas trabajadoras, de los pueblos, de las naciones oprimidas, sino a hacer más ricos a los ricos, a perpetuar la dominación y explotación capitalistas. En todo caso esa recuperación no es otra cosa que la antesala de una nueva crisis. Igual que en el pasado la única, verdadera y definitiva solución a la crisis es la revolución social del proletariado.
En la época del imperialismo le corresponde a la c1ase obrera organizar y dirigir a las otras clases y capas sociales revolucionarias en la lucha por la emancipación de la humanidad. En el enfrentamiento al imperialismo, en la lucha por la liberación confluyen la clase obrera internacional, los pueblos y las naciones oprimidos. Y, la revolución social tiene el carácter de liberación nacional, democrática, antiimperialista y socialista, según las tareas que le corresponde cumplir en los distintos países.
¿Cual es la situación del movimiento obrero, cuales son sus problemas principales, como se plantea su perspectiva, desde donde partimos?
El movimiento obrero y la lucha de liberación nacional de los pueblos y naciones oprimidas sufrió un duro revés con los acontecimientos de la URSS y Europa del Este, con la derrota del socialismo en Albania, con la defección y la derrota de los sandinistas, con la traición de la cúpula dirigente del Frente Farabundo Martí, con las posiciones de Arafat en Palestina, con la feroz y bien orquestada campaña anticomunista.
Se produjo una gran confusión entre los trabajadores y los pueblos, en las filas de los revolucionarios y de los comunistas. Se genero una mayor dispersión ideológica y política y en no pocos sectores se llego al desanimo y el desaliento, inclusive a la desmoralización.
La gran masa de trabajadores está sometida a ideas extrañas a su clase. La ideología burguesa, la predica socialdemócrata y revisionista; la práctica de los sindicatos amarillos, de los gánsteres y los charros, de los fascistas, de los oportunistas, de la socialdemocracia y el revisionismo  incide seriamente al interior de la c1ase obrera y del movimiento popular, generando una inmovilidad social, una actividad sindicalera, una lucha reformista. Esta situación viene de lejos, se agravó cuando el aparecimiento del revisionismo moderno en los años cincuenta, en la actualidad se ha generalizado. La debilidad y deficiente trabajo de los partidos marxista-leninistas han contribuido para ello.
La concepción revolucionaria del proletariado, el marxismo-leninismo es desconocido para la gran masa de la clase obrera, inclusive, en muchos sectores de ella, está distorsionada. Las propuestas políticas revolucionarias de los comunistas son ignoradas por grandes sectores de la c1ase obrera. Organizativamente, una gran parte de la c1ase obrera está nucleada en organizaciones sindicales reformistas, manipuladas por la patronal a través de la AFL-CIOSL, por la socialdemocracia a nivel de muchos países europeos; también por la Democracia Cristiana. El revisionismo ha perdido fuerza en escala internacional, pero en algunos países continúa teniendo importante injerencia; actualmente busca reagrupar la Federación Sindical Mundial.
En todos los países la clase obrera ha sufrido embates en su organización y situación social. A propósito de la “modernización” se ha legislado cortando las conquistas sociales y los derechos sindicales. Se han dictado reformas anti laborales que permiten el despido, se oponen a la organización y el derecho de huelga.
En escala internacional ese reflujo está tocando fondo y en algunos países y regiones se está produciendo una reanimación del movimiento de masas, de la organización sindical de los trabajadores, inclusive importantes manifestaciones de la lucha armada revolucionaria continua teniendo importante injerencia; actualmente busca reagrupar la Federación Sindical Mundial.

LOS LÍMITES DEL REFLUJO
A partir de 1989 tuvo lugar un reflujo de la lucha revolucionaria del proletariado y los pueblos. La burguesía internacional, la reacción mundial y el revisionismo asestaron importantes embates al movimiento revolucionario de masas.
En escala internacional ese reflujo esta tocando fondo y en algunos países y regiones se esta produciendo una reanimación del movimiento de masas, de la organización sindical de los trabajadores, inclusive importantes manifestaciones de la lucha armada revolucionaria.
Se trata de una reanimación inicial, de un proceso que tiende a expresarse en un ascenso de la lucha de las masas pero que, evidentemente es desigual.
La situación de la clase obrera y la agudización de la crisis plantean importantes perspectivas. Pese a la confusión ideológica y política, a la dispersión orgánica, en los últimos tiempos se están expresando importantes manifestaciones de lucha que si bien se dirigen a defender la situación material, el puesto de trabajo, las conquistas sociales, tienen sin embargo, una importante connotación porque expresan el renacimiento de la lucha de la clase obrera, porque tienen como blanco al capitalismo, a la gran burguesía y asestan golpes importantes a su dominación.
Las grandes movilizaciones de la clase obrera en Alemania, Inglaterra, Francia, Japón, las huelgas generales de Bélgica y España; las acciones de la clase obrera polaca e italiana; las protestas y manifestaciones del proletariado en Rusia y los otros países de Europa del Este son expresiones de un movimiento obrero que renace, que tiene en sus entrañas una gran potencialidad.
En el pasado mediato, la clase obrera de los países imperialistas y capitalistas desarrollados estaba inmovilizada, "usufructuando de la acumulación capitalista"; las movilizaciones de nuestros días prologan un rol mas alto y general del proletariado, que debemos tener presente.
La experiencia histórica ha demostrado que la clase obrera continua al centro de la época, que es la clase fundamental en el proceso productivo, en la investigación y la experimentación científicas; que en el proceso social y político ha jugado, está cumpliendo y lo hará en el devenir, el rol principal, el de dirigir la lucha contra el capital y por la emancipación de la humanidad. EI desarrollo de las fuerzas productivas, los grandes avances de la revolución técnico científica, en lugar de desaparecer al proletariado como clase -como lo pretenden la burguesía y sus ideólogos-, están calificándolo, dotándolo de una mayor capacidad política y organizativa.
EI gran papel de la clase obrera en los acontecimientos históricos de este siglo, sus resonantes victorias: Octubre de 1917, la derrota del fascismo, la construcción de la nueva sociedad, el campo socialista, el derrumbamiento del mundo colonial; las grandes movilizaciones por la democracia y la libertad, en contra de la dominación y saqueo imperialistas, etc., testimonian su naturaleza de clase revolucionaria.
Los últimos acontecimientos que hemos reseñado confirman la tesis marxista de que ¡liberación de los trabajadores, obra tiene que ser de los trabajadores!
La conciencia antiimperialista de los pueblos de Asia, África y América Latina, sus movilizaciones y luchas tienen importantes expresiones. Se manifiesta a lo largo y ancho del planeta en la resistencia y oposición del proletariado y los pueblos a los "paquetazos" que imponen el FMI y el Banco Mundial, en el rechazo al pago de la deuda externa, en defensa de los recursos naturales, en la solidaridad y apoyo mutuos entre los pueblos y naciones; se muestra con las armas en la mano en Somalia, en Chechenia, en Kurdistán, en Filipinas, en Sudáfrica, en Colombia, Perú y México. En América Latina se expresa una importante corriente popular y vigorosas movilizaciones, particularmente en el marco de los Encuentros Antiimperialistas que animamos las fuerzas marxista-leninistas.
En el combate antiimperialista le corresponde al proletariado y su Partido organizar y dirigir a los pueblos y naciones en la lucha por su liberaci6n.
La lucha por la democracia y la libertad, por los derechos humanos, contra el autoritarismo y la corrupción esta desbordando los ámbitos parlamentarios y electorales, se plantea en las calles, en el alzamiento popular y la insurgencia revolucionaria, requiere una conducción puntual de los revolucionarios proletarios.

LOS SUJETOS DE LA HISTORIA

La insatisfacción e inconformidad de las masas respecto de su situación, de las consecuencias de la crisis, del paro forzoso y la inflación, de la naturaleza corrupta y decadente de la sociedad burguesa se manifiesta en el anhelo de cambio que se amplía; en la asunción de una mayor conciencia política respecto de las causas y responsables de la crisis y del rol que les corresponde en su solución; en la reanimación del movimiento social y político de la clase obrera, del campesinado y la juventud; en la lucha de las etnias y nacionalidades en defensa de su identidad cultural y nacional; en el fortalecimiento de la conciencia y la lucha antiimperialistas de los pueblos y naciones oprimidas. Evidentemente esta reanimación de la lucha popular, que devendrá muy pronto en un ascenso del combate de las masas y en un nuevo auge revolucionario, se manifiesta de manera desigual en los distintos países y continentes.
Estos actores, la c1ase obrera y los otros sectores populares que están protagonizando estos acontecimientos son las fuerzas sociales de la democracia, de la libertad, de la revoluci6n. Son los sujetos de la historia, la izquierda verdadera.
Desde el punto de vista político las fuerzas de la izquierda están encabezadas por el partido político de la c1ase obrera, por los partidos y organizaciones marxista-leninistas que cerramos filas en la Conferencia Internacional. Somos la izquierda porque nuestra doctrina y programa representan los intereses más avanzados y revolucionarios de la época, los intereses del proletariado, porque en esos planteamientos programáticos caben los anhelos y aspiraciones más sentidos de los pueblos y naciones dependientes, porque solo con la liberación de la c1ase obrera se emancipara la humanidad. También militan en la izquierda las organizaciones políticas y las personalidades democráticas, patrióticas y revolucionarias que se oponen a la dominaci6n imperialista y combaten por la liberación social y nacional.
Somos la izquierda y expresamos lo nuevo, lo que nace, lo que está en desarrollo, lo científico, porque somos el presente y el futuro de la humanidad. Siempre fuimos y seremos alternativa, izquierda, fuerza nueva, insurgente.
En algunos países de Europa, en Polonia, Bulgaria, Lituania; de Asia, como en algunos estados de la India, Nepal; de América Latina como Venezuela, Brasil y Uruguay los procesos electorales muestran una tendencia hacia la izquierda, al tiempo que el resurgimiento de la extrema derecha y el agrupamiento de la burguesía en torno a las posiciones neoliberales. En casi todos los países el llamado centro se está redefiniendo como neoliberal, asumiendo abiertamente posiciones derechistas.
En general, la población y el movimiento obrero buscan, responden positivamente a las posiciones electorales democráticas,  de avanzada que se le plantean como portadoras del cambio, de las conquistas sociales, de izquierda. Muestran una tendencia de las masas hacia las posiciones progresistas, de oposición a la derecha, al neoliberalismo. En la mayoría de países esas posiciones están lideradas por fuerzas políticas reformistas, en los países del Este de Europa por los antiguos partidos revisionistas, en otros países por posiciones neo revisionistas, recicladas, por la llamada nueva izquierda.
"La nueva izquierda" no es sino la vieja táctica reformista, los conocidos planteamientos políticos que pretenden desviar el resurgimiento del anhelo de cambio del movimiento obrero y de las masas populares y encauzarlo en el marco de la legalidad burguesa, en la lucha reformista, en los parámetros del sistema; se trata de nuevas caras de la socialdemocracia, el revisionismo y el oportunismo. En Polonia y Bulgaria se trata de los antiguos revisionistas que condujeron al país a la plena restauración del capitalismo, igual en Lituania y Mongolia. En Italia se trata del viejo y corrupto partido revisionista de Occheto. En Brasil las posiciones de Lula responden al clásico planteamiento socialdemócrata que mediatiza su propuesta en la perspectiva de asumir el gobierno. Igual es la Causa Radical de Venezuela y el Encuentro Histórico de Uruguay. Se trata, claro esta, de las fuerzas políticas y su naturaleza de c1ase: burgueses y sirvientes del capital. El electorado, la c1ase obrera y las masas que la siguen y aun ciertas posiciones y organizaciones políticas de la pequeño burguesía radicalizadas son las fuerzas sociales de la revolución que reclaman una dirección que las conduzca al poder.

LA POLITICA DE LOS BLOQUES

La exacerbación de la crisis agudiza las contradicciones inter monopolistas. La preservación de los mercados y de fuentes de materias primas y de recursos naturales estratégicos; la búsqueda de nuevos mercados y de zonas de influencia; la desaparición de la URSS y la disputa por inversiones, mercados y mano de obra en los antiguos satélites; la necesidad de colocar los excedentes de la producción industrial; la disputa encarnizada por un nuevo reordenamiento de las fuerzas económicas y políticas, por un nuevo reparto del mundo han puesto en vigencia la política de bloques.
Se trata de agrupamientos comerciales, monetarios, políticos, militares, de carácter regional e interregional. Así se constituyen y reconstituyen diversas agrupaciones de países.
Algunos de esos bloques tienen carácter político militar y una larga permanencia y se proyectan más o menos estables, sin que por eso deje de haber problemas y disputas entre sus integrantes. Otros bloques, al parecer, tienen muy poca estabilidad. No se puede afirmar que el reordenamiento que se está produciendo sea definitivo. El desarrollo de los acontecimientos por ahora, en torno a las alianzas, solo muestra tendencias.
EI llamado mundo unipolar erigido sobre la existencia de un súper imperialismo, el norteamericano, no existe. Se trata de una tesis anti dialéctica, incompatible con la existencia del imperialismo, pero también de una teoría que pretende atemorizar a los pueblos, sumirlos en la impotencia.
Ciertamente con la desaparición de la URSS, los EE. UU. quedaron como la única superpotencia en el terreno económico, político y militar. Esa situación es transitoria, se va desdibujando a grandes pasos. Alemania y Japón tienen ritmos de crecimiento y expansión que superan de largo a los norteamericanos. La Unión Europea aspira a jugar un rol más preponderante en el mundo de mañana. La propia Rusia cuenta con un importante poder militar y una burguesía y un ejército expansionista. Esta situación plantea ya un mundo multipolar, es decir, un mundo en el que concurren en busca del poder y la hegemonía varios países y grupos de países imperialistas.
Las contradicciones antiimperialistas se expresan en todos los órdenes y en todos los continentes. Se están agudizando en condiciones en que el mundo esta ya repartido en esferas de influencia, áreas restringidas, etc. Pueden desarrollarse mucho más y rebasar el marco de los enfrentamientos y guerras locales y provocar el estallido de una nueva conflagración mundial.
En los últimos tiempos se han agudizado en extremo los conflictos inter étnicos y nacionales.
En la antigua Yugoslavia los antagonismos étnicos, religiosos y nacionales han sido instigados por las distintas potencias imperialistas y  dado lugar a un verdadero genocidio de los pueblos bosnios. Los Balcanes se han convertido en arena de las distintas potencias imperialistas.
Una situación semejante se plantea en casi todo el mapa del mundo está lleno de conflictos armados, las llamas de la guerra civil, de las guerras nacionales y entre estados muestran un mundo convulsionado. Los países imperialistas están en el trasfondo, manipulan los intereses nacionales, atizan las disputas territoriales, venden  armas, dirimen posiciones entre si en  las antiguas repúblicas de la ex-URSS, así como en varias regiones y repúblicas de la Federación Rusa. En Armenia, Georgia, Azerbaiyán, Chechenia, entre otras, están encendidas las llamas de la guerra.
En varios países de África se atizan las diferencias tribales y se desatan verdaderas guerras civiles, en las que salen ganando los países imperialistas que venden armas, seccionan territorios e imponen gobiernos incondicionales. Ruanda, Liberia, Angola son ejemplo de ello.
El imperialismo norteamericano en cumplimiento de su rol de gendarme internacional, consiguió incorporar, en lo fundamental, a la ONU, pero sobre todo a los países imperialistas a las acciones más funestas y guerreristas de los últimos años.
Todas las potencias imperialistas arremetieron contra Irak en la Guerra del Golfo y realizaron un verdadero genocidio sobre la poblaci6n civil. De igual manera, con el pretexto de pacificar el país invadieron Somalia. Para "salvar la democracia" invadieron Haití. La Rusia de Yeltsin invade e impone el terror y el genocidio en Chechenia.
Todo el mapa del mundo esta lleno de conflictos armados, las llamas de la guerra civil, de las guerras nacionales y entre estados muestran un mundo convulsionado. Los países imperialistas están en el trasfondo, manipulan los intereses nacionales, atizan las disputas territoriales, venden armas, dirimen posiciones entre sí.
La guerra generalizada es una alternativa a la crisis, para dirimir posiciones inter imperialistas, para desfogar la sobreproducci6n industrial, para dar salida a la subutilizaci6n de la maquinaria, para aprovechar y desarrollar la industria armamentista.

EL ROL DE LA CONCIENCIA Y LA VANGUARDIA

El mundo vive una crisis general que no tiene solución en el marco del sistema capitalista. Una crisis cuya única salida es el curso de la revoluci6n social del proletariado. Esta crisis dará lugar, está dando demostraciones, de un nuevo y poderoso ascenso de la lucha de las masas, planteara en su desarrollo nuevas situaciones revolucionarias y aun crisis revolucionarias en distintos países y regiones. La revolución social es una necesidad, es una perspectiva, una posibilidad, una probabilidad. La revolución es tarea de las actuales generaciones.
Los sucesos ocurridos en los últimos años que demuestran a la saciedad una reanimación del movimiento social de los trabajadores y los pueblos, señalan también sus limitaciones y debilidades.
El rol de la conciencia revolucionaria y el papel de las vanguardias políticas son débiles, insuficientes. El propósito, los objetivos y el destino de las luchas esta difuso, por esclarecerse para la gran masa de los trabajadores. En realidad el movimiento social esta adelante del movimiento político.
El reto para el partido revolucionario del proletariado esta planteado: colocarse al frente del gran movimiento de la clase obrera y los pueblos que se gesta a lo largo y ancho del planeta.
Esta situación requiere una alternativa marxista-leninista a la crisis.
A los partidos y organizaciones marxista leninistas y a la Conferencia Internacional nos corresponde dar una respuesta puntual y estratégica.
Esa opción pasa por el fortalecimiento de nuestros Partidos, por su incorporaci6n militante al torrente de la lucha social, a la organización y al combate de la clase obrera y los pueblos; por su integración a todo el movimiento popular, independiente de su proveniencia y organización,  darle rumbo y contenido revolucionario proletario; requiere un trabajo de elaboración teórica y política, una discusión abierta de los problemas de organización y la lucha del movimiento obrero, de los viejos y nuevos fenómenos de la dominación burguesa imperialista, de las propuestas y acciones de socialdemocracia y el revisionismo; exige, sobre todo, la revitalizaci6n de la política y la acción de los partidos marxista-leninistas.
En este proceso el partido revolucionario del proletariado debe esforzarse por estar presente en todos los acontecimientos sociales y políticos, en escala nacional e internacional. Debe ser puntual en el señalamiento de la naturaleza, las causas, los efectos y el rumbo revolucionario de los hechos. Debe, guiado por el marxismo-leninismo, elaborar propuestas tácticas que tengan en cuenta la situación y al mismo tiempo los objetivos estratégicos. En realidad, se trata de aprovechar la crisis, la coyuntura para avanzar en el proceso de acumulación de fuerzas.
En el prologo de un nuevo auge de la lucha revolucionaria los partidos y organizaciones marxista-leninistas debemos abrir y participar activamente en el debate teórico planteado. La reacción, la burguesía, la socialdemocracia, el revisionismo, el trotskismo y el oportunismo de toda laya pululan con sus análisis y planteamientos, pretenden el camino abierto para la confusión y la dispersión.
La c1ase obrera y su Partido, el marxismo leninismo tienen plena vigencia. EI socialismo ha sido derrotado en su primera gran intentona de transformar el mundo, pero, ese revés es transitorio, los acontecimientos y la perspectiva mediata lo demuestran claramente. EI marxismo-leninismo en su proceso de elaboración, de guía, de acciones y hechos se ha mostrado valido, revolucionario. Cada acción del proletariado y los pueblos, cada nuevo estadio y espacio del desarrollo de las fuerzas productivas, cada revolución han demostrado la validez del marxismo-leninismo, pero, al mismo tiempo lo han enriquecido.
Ciertamente hay nuevos fenómenos y realidades que los maestros del proletariado no vivieron, que exigen respuestas nuevas y puntuales; esa tarea nos corresponde a los comunistas de hoy, a nuestros partidos, al proletariado y los pueblos y seguramente las encontraremos y las daremos.
EI debate teórico de be desarrollarse entre nosotros, entre los comunistas y nuestros partidos, pero tiene que expresarse también frente a las tergiversaciones de la reacci6n y el revisionismo, debe manifestarse en el movimiento social y político del proletariado y los pueblos.
Es indispensable continuar el combate en defensa del marxismo-leninismo y la denuncia y la lucha contra el revisionismo y oportunismo. Cierto que el revisionismo contemporáneo está de capa caída pero de ninguna manera aniquilado, inclusive trata de renovarse, de reciclarse para continuar su labor de dispersión ideológica de la clase obrera y los pueblos, por eso no debemos darle tregua.
Es necesario que el Partido marxista-leninista intensifique una ofensiva ideológica y política al conjunto del movimiento obrero, que despliegue iniciativas propagandísticas que le permitan incorporar e1 socialismo científico a 1a vida y la acción de la c1ase obrera y los pueblos.
Es indispensable la construcción de fuerzas propias de los partidos y organizaciones marxista leninistas al interior de la c1ase obrera y del movimiento popular. Esas posiciones deben tener presente las condiciones particulares de cada uno de los países, pero deben expresarse como fuerzas sindicales revolucionarias, abanderadas de la lucha y de la unidad de movimiento obrero, pueden ser corrientes, tendencias, centrales sindicales, etc. Deben configurarse a nivel de cada país y en escala internacional deben coordinarse en busca de la organización de los trabajadores.
Los comunistas debemos trabajar al interior de los sindicatos amarillos, en las centrales sindicales dirigidas por la socialdemocracia y el revisionismo, alii donde están las masas trabajadoras, pugnando por conquistar a las bases para las posiciones revolucionarias.
La revolución social del proletariado, sobre todo en los países dependientes, exige la construcción de la alianza obrero-campesina que se constituye en la base para la gran unidad de las clases y capas sociales revolucionarias.
EI movimiento obrero revolucionario, asume, cotidianamente, en el curso de organizar la revolución, la lucha por la defensa de la democracia, de las libertades públicas, de los derechos humanos.
El reto para el partido revolucionario del proletariado está planteado: colocarse al frente del gran movimiento de la clase obrera y los pueblos que se gesta a lo largo y ancho del planeta. Esta situación requiere una alternativa marxista-leninista a la crisis, a la defensa de las libertades públicas, de los derechos humanos.
La lucha contra el imperialismo, por la liberación social nacional de nuestros pueblos exige que el movimiento comunista internacional organice y dirija la lucha por los derechos nacionales, étnicos y culturales de los pueblos y nacionalidades oprimidas al interior de los países. Debemos trabajar por impedir que el imperialismo y las burguesías nativas distorsionen y desvíen la lucha nacional. Al nacionalismo burgués debemos oponer la lucha de liberación nacional imbricada a los combates por la liberación social.
La unidad de las fuerzas políticas y sociales interesadas en el proceso revolucionario, en la lucha contra el imperialismo, par las libertades públicas y la democracia, por la solidaridad es otra gran tarea para el movimiento obrero revolucionario; debemos convertirnos en eje de la unidad de los patriotas y demócratas, de los izquierdistas y revolucionarios.
La clave para avanzar y dar rumbo al movimiento revolucionario de la c1ase obrera y los pueblos, para conducir la lucha de c1ases a la dictadura del proletariado exige el fortalecimiento de las fuerzas propias de la revolución, en primer lugar del partido revolucionario del proletariado, del Partido Comunista marxista-leninista.
La construcción del Partido Comunista, su vinculación estrecha y permanente a la c1ase obrera y las masas trabajadoras, su inserción en la vida política, su labor de conducción de la lucha revolucionaria del proletariado y los pueblos, su trabajo para forjar la unidad de las fuerzas sociales y políticas interesadas en la revolución, su activa participación en la organización de la violencia revolucionaria le permitirán cumplir su rol histórico.
EI reto está planteado, la crisis exige la revolución. Los marxista-leninistas asumimos el desafío, nos proponemos dar la alternativa diaria de la lucha teórica y política, de la acción concreta para organizar la revolución.



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