jueves, 16 de junio de 2011

LA CONSTRUCCION DEL PARTIDO

Pablo Miranda

(Articulo publicado en la Revista Política No. 17, Örgano Teórico del CC del PCMLE, en mayo de 1998. Trata sobre la necesidad de construir un vigoroso partido comunista, recrea las condiciones que jacen posible tal responsabilidad y propone referencias y experiencias).

LA CONSTRUCCION DEL PARTIDO


En relación al reclutamiento, el V Congreso del PCMLE, dice: “Esta es una cuestión planteada, un problema que exige reflexión, estudio, experiencias. Se trata de un problema que afecta no solamente al Partido en el Ecuador, es también una preocupación en escala internacional. Decir que todo está claro, que no se recluta por inútiles o porque no se quiere, es una posición fácil, simplista, incompatible con la calidad de una dirección revolucionaria. El crecimiento del Partido es un problema planteado, exige una atención teórica y práctica”.

Desde el punto de vista teórico, mucha tinta se ha vertido en torno a la construcción del Partido

El debate de Lenin y Mártov sobre las condiciones para ser miembros del Partido Bolchevique que resolviera de manera revolucionaria, la necesidad de la militancia  en uno de los organismos del Partido, sentó las bases del partido de nuevo tipo.

Las formulaciones sobre el centralismo democrático que se establecieran, en medio de una gran discusión y en el curso de la práctica revolucionaria del partido de los proletarios en  Rusia, constituyen la columna vertebral de la vida, funcionamiento y actividad del partido comunista.

La necesidad de la unidad ideológica y política, de una sola voluntad de acción, de una disciplina férrea se erigen en condiciones indispensables para la actividad del partido revolucionario del proletariado, pero, al mismo tiempo son expresiones de la práctica seria y sin cortapisas de la democracia proletaria.

La concepción de que el partido no es la sumatoria de individuos, sino un sistema de organismos, es una característica particular del partido de los proletarios.

La  relación ideológica, política y orgánica del partido con las masas,  es otro pilar de la construcción del partido, se afirma en la concepción materialista de que las masas son las hacedoras de la historia, de que el ser social determina la conciencia, de la teoría  del conocimiento y de la negación del espontaneismo.

La relación dialéctica de la teoría con la práctica. La convicción de que sin teoría revolucionaria no puede haber política revolucionaria, del rol del partido  en la elaboración y discusión de la teoría, de la necesidad de dotar a la clase obrera  y a las masas de la teoría revolucionaria son un componente indispensable en la vida y la construcción del partido.

La validez de la crítica y la autocrítica, para resolver los problemas, corregir los errores y superar las dificultades en el interior del partido; la correcta utilización de la lucha ideológica para batir en el seno del partido las posiciones y prácticas ajenas a la ideología y la política proletarias, aseguran el carácter de clase del partido.

Estos principios fundamentales han guiado a los comunistas a lo largo de varios decenios, en diversos países y condiciones y , se han mostrado justos, revolucionarios; han permitido que varios partidos puedan cumplir el rol histórico de dirigir la revolución, conquistar el poder e iniciar la construcción del socialismo.

Contra estos principios, en oposición a la existencia, a la necesidad del partido comunista, y particularmente contra el centralismo democrático, se ha orquestado toda una campaña de  tergiversaciones y difamaciones. En esta tarea han coincidido puntualmente los reaccionarios, los burgueses “progresistas”, los socialdemócratas, los revisionistas y toda suerte de oportunistas.

Los ataques van desde las patrañas de que en el partido se practica la anulación de la personalidad, de la opinión y la crítica, hasta la falacia de que el partido comunista es una organización vertical, impositiva, donde existe  un comité central omnipotente y unas bases y militantes incondicionales,  autómatas, ciegos, mecánicos.

Los comunistas ecuatorianos afirmamos reiteradamente nuestra adhesión a estos principios, que son el basamento de la teoría leninista del partido de nuevo tipo. Nos hemos esforzado a lo largo de más de 30 años por aplicarlos en la construcción del PCMLE.

Nuestros resultados son limitados. El Partido es una organización pequeña, con problemas en su funcionamiento, insuficientemente ligada a las masas. Se trata de una organización que crece lentamente, en retraso frente a las necesidades de la revolución,  a las posibilidades. El desarrollo orgánico es insuficiente frente al propio trabajo político desplegado por el partido.

El acumulado histórico del partido es importante: desde su nacimiento, en agosto de 1964 hemos estado inmersos en la vida política de los trabajadores y los pueblos del Ecuador.  En ningún momento nos hemos marginado del hacer político; tenemos importantes responsabilidades frente al movimiento de masas, contamos con experiencias de carácter multilateral; somos reconocidos como una organización revolucionaria, comunista, por un apreciable sector de la clase obrera y de los pueblos; hemos conseguido construir una dirección revolucionaria que asume sus tareas en forma seria; contamos con una militancia arraigada en el proletariado, en el magisterio, en la juventud y el campesinado.

Tenemos plena conciencia de las limitaciones actuales, principalmente de nuestra debilidad orgánica, también de la necesidad de rebasar el nivel teórico político.

En las actuales condiciones del proceso revolucionario, la cuestión de  ¿cómo adelantar en el  crecimiento del partido?, se plantea como un problema muy  importante.

La construcción del partido se erige sobre fundamentos ideológicos, políticos y orgánicos.

Reafirmamos la tesis de que el crecimiento del partido va más allá de la sumatoria de nuevos militantes. El partido de los proletarios es  una realidad organizativa, política e ideológica. Su desarrollo exige propuestas globales que involucren su razón histórica, su carácter de clase, sus objetivos actuales y mediatos, su estrategia y tácticas, sus políticas, su relación con las masas, su funcionamiento, sus métodos, etc. Por estas razones nos planteamos el desarrollo de la organización partidaria, como el problema de la construcción del partido.

La construcción del partido es todo un proceso de carácter  ideológico, político y orgánico.

Los problemas que registramos en el proceso de la construcción del partido tienen relación con estos  aspectos. Ellos están íntimamente relacionados, no pueden ser tratados por separado, responden a una unidad dialéctica.

La construcción del partido se levanta sobre la comprensión y aprehensión de que la revolución social requiere de un poderoso partido comunista.

El reclutamiento de nuevos miembros para el partido es un problema a resolverse.

La experiencia registra magros resultados en esta tarea.

Es preciso crear condiciones nuevas en el partido para el impulso de una agresiva y permanente política de reclutamiento.

Requerimos afirmar la convicción de que la organización de la revolución exige un partido más grande que el que ahora tenemos, que requiere de un gran partido marxista-leninista, que ese partido será tal en la medida que sea un partido numeroso y calificado. Aparentemente ésta es una cuestión sencilla; los hechos nos demuestran que no existe conciencia plena de esta necesidad en todo el Partido.

El hecho de que la actividad revolucionaria cumplida hasta ahora ha sido posible con la Organización que tenemos; la incidencia de las ideas no proletarias, del revolucionarismo pequeño burgués, del personalismo, del caudillismo y el populismo en el interior del partido; la influencia de la ofensiva anticomunista respecto de que en la actualidad no es necesaria su existencia, de que los “nuevos actores”, los “movimientos sociales”, las masas, son capaces de dirigir el proceso revolucionario, etc., conspiran para limitar el crecimiento del partido.

Esto significa que es necesaria una intensiva movilización ideológica en torno los problemas de la construcción del partido, a su necesidad.

La construcción del partido se  erige sobre los hombros de cada uno de los militantes.
 
Debemos reafirmar la concepción de los militantes acerca de sus responsabilidades personales en el proceso de la construcción del partido. Cada miembro del Partido debe llegar a tener plena conciencia de su responsabilidad y de la posibilidad de jugar un papel activo, protagónico en el proceso de traer nuevos militantes. Si todos y cada uno de los comunistas nos compenetramos con estas convicciones, si nos esforzamos diariamente en su cumplimiento, seguramente, vamos a tener resultados positivos. El partido crecerá de manera sostenida conforme se desarrolla la organización y el combate de los trabajadores y del pueblo.

El reclutamiento es una obligación revolucionaria, es una tarea que puede y debe ser cumplida por todos los militantes. Debe entenderse que el crecimiento del partido no es un problema de unos cuantos especializados, de la dirección, de los cuadros internos; que no están excluidos de esa responsabilidad los dirigentes de masas, los militantes que tienen tareas especiales. Todos los comunistas somos organizadores de la revolución y uno de los pilares fundamentales es la construcción de un poderoso partido, en consecuencia, todos los militantes somos constructores del partido revolucionario del proletariado.

Naturalmente, la militancia no va a asumir para sí la tarea del reclutamiento si la Dirección del Partido, en todos sus escalones, pero de manera principal, el Comité Central no emprende una sistemática labor de persuasión y educación  ideológica y política en torno a este importante problema. Nuestra experiencia señala la necesidad de entender esta cuestión en su multilateralidad, pero sobre todo exige una labor persistente, a largo plazo; una educación sistemática de la militancia; el seguimiento y el control. Una cuestión importantísima es la de enseñar con el ejemplo.

La construcción del partido tiene que ver con la promoción del partido, de su política y de sus cuadros entre las masas.

Debemos trabajar tesoneramente por difundir la política revolucionaria del partido, sus propuestas actuales y estratégicas, lo que los comunistas planteamos para enfrentar y resolver la crisis en favor de los trabajadores y los pueblos, lo que proponemos hoy y lo que señalamos para mañana; es imprescindible promocionar el nombre del Partido, sus símbolos, sus consignas; los comunistas debemos hacernos presentes de manera directa, a viva voz entre las masas, entre los luchadores populares; en fin, es necesario, imprescindible, la promoción del partido, sus políticas y sus cuadros entre el proletariado y las otras clases revolucionarias .


No se puede pretender que los obreros y campesinos, que los maestros y la juventud, que los luchadores sociales, aquellas personas, hombres y mujeres que aspiran a un mañana mejor y que quieren hacer algo por ello puedan reconocer al Partido como el camino, como el medio para la lucha de liberación, si no lo conocen, si no saben de sus propuestas y de su capacidad de lucha.

¿Cómo hacernos más evidentes ante las masas?

Reiteradamente hemos señalado que la política del Partido es para la clase obrera y las amplias masas. Esto presupone que la principal tarea, una vez elaborada la política, es su promoción entre las masas.

Frecuentemente avanzamos en el propósito de difundir la política entre las masas, pero de manera reiterativa dejamos en planos secundarios y a veces olvidamos, el papel del partido y de sus cuadros en esa política. De aquí para adelante debemos corregir esa situación.

El periódico En Marcha, debe merecer un tratamiento distinto, más audaz.

La regularidad de su aparición semanal debe ser aprovechada para convertirlo en un referente, en una guía política para los militantes, para los simpatizantes del partido, para los sectores de masas donde trabajamos los comunistas; en un medio para la agitación de la propaganda revolucionaria entre las amplias masas; en el instrumento permanente para la difusión del nombre del partido, de su programa, de la revolución, del socialismo y el comunismo.

Debemos lanzar públicamente la consigna de la organización de los Círculos de Lectores de En Marcha, sobre todo, debemos dar pasos concretos por organizarlos en todos los sitios y condiciones en las que trabajamos los comunistas.

Se trata de una actividad que puede ser organizada sin complicaciones. Se requiere la presencia puntual de los militantes allí donde las masas están inquietas, en donde están organizadas o por organizarse, en los momentos y condiciones de la agitación social, de la lucha, cuando hacemos el balance de sus acciones. El Partido cuenta con una base social, con sectores de las masas en las cuales, en distinto nivel, influyen las ideas revolucionarias, del comunismo; se trata de sectores sociales en donde venimos trabajando por años. Estos son los sitios en donde los comunistas, de manera sencilla, sin poses, debemos proponer la lectura organizada de En Marcha, su discusión, su estudio.

Los Órganos o Informativos escritos y radiales de los diferentes comités y comisiones deben cumplir en su ámbito los mismos propósitos de En Marcha.

La propaganda de la célula, la hoja volante, la octavilla, el periódico mural, la conversación con las masas son actividades que deben merecer la atención regular de los organismos de base y de dirección.

El papel de los voceros debe ser más incisivo y audaz, no debe pasar ningún hecho de importancia  sin su presencia, sin su voz interpretativa y de orientación. Son los camaradas que han sido seleccionados para dar la cara a nombre del Partido y deben asumir plenamente esas responsabilidades. Los Comités de Partido a los que representan deben trabajar con ellos de manera cuidadosa, entendiendo, que la expresión de los Voceros es la opinión del Partido.

Todos los militantes, independientemente de sus responsabilidades, deben asumir, según las condiciones, la vocería del Partido. Es necesario tener presente que si no hablamos, si no damos el punto de vista de la revolución, está presente otra voz, otro punto de vista. Debemos disputar palmo a palmo todos los espacios, sobre todo de cara a las masas populares y su combate.

Es necesario tener en cuenta que todas las fuerzas del Partido, la Juventud Revolucionaria del Ecuador, el movimiento político de las masas, los frentes políticos, las corrientes sindicales revolucionarias, el Frente Popular y todos los revolucionarios y comunistas que están al frente de responsabilidades dirigentes en las organizaciones de masas deben hacer de la propaganda  revolucionaria, una práctica consecuente.

Procediendo así estamos creando un ambiente favorable para el proceso de construcción del partido; estamos trabajando por convertir al Partido en un referente para las masas y los luchadores populares.

La construcción del partido es una cuestión multilateral.

Construir el partido significa también construir sus distintas fuerzas.

            Si trabajamos por una poderosa JRE; por un más grande y activo movimiento político de las masas, si éste se construye y vive en el corazón del pueblo; si nos esforzamos por una vida dinámica y permanente de los frentes políticos, de las corrientes sindicales revolucionarias; si avanzamos sistemáticamente en la forja de la autodefensa de las masas, en el desarrollo de los núcleos de luchadores populares es un hecho que estamos poniendo las bases para la construcción del partido del proletariado y al mismo tiempo creamos las condiciones para su desarrollo.

Esto quiere decir que las responsabilidades de los comunistas en relación a la construcción del partido incluyen la tarea de activar las distintas formas de organización política de las masas.

El nucleamiento y formación de los luchadores populares en las distintas instancias organizativas políticas revolucionarias de las masas deben ser entendidos como pasos previos en el reclutamiento para el partido. Claro está,  no todos los integrantes de esos núcleos organizativos de base van a acceder al PCMLE. Ese alto honor y responsabilidad será asumido por los más consecuentes y abnegados, por aquellos combatientes populares que avancen a comprender los fundamentos doctrinarios del marxismo-leninismo y los hagan suyos en la lucha de las masas, en el combate revolucionario.

Esto, de ninguna manera quiere decir, que aquellas personas que militan en la base de las organizaciones políticas de las masas sin ser miembros del partido, no son revolucionarios. Todo lo contrario, son parte integrante de las fuerzas revolucionarias, organizadores y conductores de la lucha de las masas. Los comunistas debemos fortalecer los lazos de unidad ideológica, política y orgánica con ellos: debemos respetar sus opiniones y personalidad, forjar junto con ellos los destacamentos de la revolución ecuatoriana. Esto significa que el núcleo de la JRE, la brigada y el comité del Movimiento, las secciones del FRIU y de la Vanguardia han de convertirse en destacamentos aguerridos de la lucha revolucionaria, en organizadores y dirigentes de las amplias masas.


La lucha popular, el fortalecimiento y desarrollo del movimiento revolucionario de las masas son esenciales en la construcción del partido.

El propósito central del partido es la organización de la revolución. Esta tarea implica la participación decidida de las amplias masas populares en la lucha revolucionaria, la existencia de un poderoso partido comunista y la forja de fuerzas armadas populares. Estas condiciones están imbricadas dialécticamente.

Una condición indispensable para que el partido crezca, se afirme y desarrolle es su vinculación ideológica, política y orgánica con las masas trabajadoras. Un partido en contacto con las masas, con sus problemas y vivencias será capaz de impulsar su educación, su organización y lucha,  y podrá darle cauces revolucionarios, dirigirlas hacia la toma del poder y luego a la construcción del socialismo. Un partido aguerrido calificará el combate popular, lo elevará a nuevos niveles, le dará conciencia y capacidad.

 En ese combate, el partido se templará, afirmará sus convicciones revolucionarias proletarias, depurara sus concepciones, se construirá ideológicamente. En esas batallas, el partido confrontará la política revolucionaria con los intereses inmediatos y mediatos de  las masas, la probará y enriquecerá en la práctica social, se volverá más experimentado y sagaz, se construirá políticamente. En las luchas populares, los pueblos del Ecuador destacarán a sus mejores hijos, a los más consecuentes luchadores sociales, a los nuevos revolucionarios proletarios que acrecentarán las filas del partido, contribuyendo a su construcción orgánica.

Es en medio de la lucha que las masas aprenden a luchar, a identificar a sus enemigos y a sus verdaderos amigos, a sus leales dirigentes. Es en el fragor del combate que las ideas revolucionarias, las orientaciones partidarias tienen una gran receptividad, se vuelven luz y guía. Es en el crisol de la lucha de clases donde se fragua el partido comunista.

El partido impulsa, califica y dirige el movimiento de masas revolucionario, éste a su vez interactúa sobre el partido creando las condiciones para su crecimiento y desarrollo, que se expresa a su vez en nuevos niveles del movimiento revolucionario de las masas. Esa es la dialéctica, ese es el rumbo de la historia de la revolución.

Los candidatos a miembros del partido nacen y
 se multiplican en los luchadores sociales.

La organización y la lucha de las masas, independientemente del sector social que la desenvuelve, de la naturaleza de sus objetivos, reivindicativos  y/ o políticos cuenta con cuadros, con organizadores y conductores, con líderes naturales. Se trata de aquellas personas que se destacan de entre las demás por el mayor interés en los problemas de la colectividad, por su disposición a asumir funciones directivas, por su práctica, por su compromiso, por su consecuencia en el desempeño de sus actividades.

De entre esos luchadores sociales, calificando a los más consecuentes y honrados, a aquellos que demuestran un compromiso más firme con los intereses de los suyos, a quienes avanzan  a mirar más allá de su entorno, que buscan salidas, caminos encontraremos a los nuevos miembros del partido comunista. Entre esos “jefes” de las masas, poniendo atención en los más jóvenes y decididos, en los audaces, en los que demuestran sagacidad e iniciativas, en los que aspiran al cambio, está la simiente, el presente y el futuro de la revolución y el socialismo.

No debemos pretender que esos potenciales comunistas tengan clara la situación, la causa de los problemas y menos la solución; no debemos exigir que conozcan la política revolucionaria, al partido y sus propuestas. Todo eso lo van a conocer y aprender en el seno del partido, en el proceso de su asimilación como comunistas.

Todos los inconformes y rebeldes, los cuestionadores de la situación, los críticos; todos los hombres y mujeres honrados que luchan por sus intereses ; todos los alzados, los que enfrentan con firmeza la represión ; todos los trabajadores de la ciudad y el campo que sufren la expoliación del capital ; todos los patriotas y demócratas, los progresistas ; todos los de abajo, indios y negros, cholos y blancos hacen parte de la base social de la revolución. Todos ellos deben formar filas en las barricadas de la revolución ecuatoriana, todos ellos tienen méritos, condiciones para su incorporación al partido.

La selección se da en el combate de las masas, en la persistencia ; en la consecuencia y el valor ; en la decisión de avanzar y en hacerlo realmente.

Debemos ubicar esos combatientes,  vincularnos a ellos, organizarlos y educarlos. Construir con ellos, con los mejores, con los que decidan avanzar, el partido de los comunistas.

Los núcleos de candidatos son el resultado de un trabajo individual y colectivo.

Los nuevos comunistas no surgen espontáneamente, son consecuencia de un trabajo organizado, planificado y controlado.

            Hemos afirmado y lo sostenemos que la construcción del partido obra tiene que ser de todos y de cada uno de los militantes y dirigentes . Nadie está exento de esta responsabilidad. Pero es necesario desarrollar esa actividad de manera organizada.

            Una primera cuestión tiene que ver con la responsabilidad de la célula del partido. Ella debe discutir de manera permanente esta tarea, debe planificarla y hacerle un seguimiento y control. Cada uno de los militantes tiene la responsabilidad personal de cumplir tareas y obligaciones  en este terreno. Pero de ninguna manera debe dejarse librado a la iniciativa de los miembros lo que se pueda hacer o dejar de hacer.

             Un ejemplo, no una receta, podría ser : la célula, trabajando colectivamente copa una fábrica, vocea el periódico, se involucra o desata el combate obrero, la huelga o la movilización, selecciona a los futuros candidatos, se vincula a ellos, les propone de manera individual y reservada o públicamente su incorporación al partido y organiza con ellos un núcleo de candidatos.  Uno o dos camaradas se responsabilizan de la atención permanente de ese núcleo, los otros militantes se incorporan a actividades especiales y contribuyen a la formación y hacen el seguimiento del trabajo de sus compañeros. La célula de manera permanente discute, evalúa la marcha de ese trabajo y finalmente, cuando se han cumplido los requisitos da el ingreso a los nuevos militantes. Es necesario revestir el acto de ingreso de un grado de solemnidad revolucionaria. Esto significa que cada militante cumple su papel como constructor, pero que, realiza su labor de manera coordinada, sumando fuerzas e iniciativas con los otros camaradas, con el colectivo.
            
             Lo más importante es  que el reclutamiento sea entendido como una tarea permanente, que involucra al organismo y al militante ; que se planifica y controla ; que se desarrolla por parte de la célula en su base social particular, de manera principal.
             
       El Comité del Partido y la tarea del reclutamiento
           
            A nivel de su jurisdicción, el Comité de Partido debe asumir plenamente su rol en la tarea de la construcción del partido.
           
             Es indispensable insistir en la educación de todo el partido respecto de la importancia y trascendencia del reclutamiento ;  contribuir a la elaboración de los planes de las células en este terreno ; y, hacer un seguimiento y control de su cumplimiento.

Es importante que los miembros del Comité se involucren directamente en algunas experiencias concretas en el proceso de reclutamiento, esto puede ser a través y por intermedio de las células o directamente en un frente de masas.

En escala territorial o de frente el Comité debe elaborar Planes Especiales de Reclutamiento en el que se incorporen todos o varios organismos y militantes, los diversos recursos con que cuente, los cuadros, la propaganda, las relaciones, los espacios políticos, las instituciones, etc.

A manera de ejemplo : se podría convocar de manera amplia a varias decenas de luchadores sociales, organizar con ellos un ciclo de conversaciones sobre la política del partido, sobre la perspectiva de la revolución, sobre su punto de vista acerca del partido, su política  y sus cuadros. Ese proceso contribuirá a hacer conocer nuestros planteamientos, a acrecentar la simpatía con el partido por parte de esos luchadores populares, debe dar lugar a la organización de distintos grupos de candidatos a miembros del partido que funcionarán conforme lo establecido. En el proceso de formación de  esos grupos deben asumir responsabilidades concretas los principales cuadros del partido, de manera de asegurar con su experiencia y capacidad resultados positivos.

Procediendo de esta manera el Comité de Partido y sus integrantes dan un importante ejemplo para la militancia, para su formación ; acrecentarán su autoridad y su propio desarrollo como cuadros revolucionarios. Simultáneamente  contribuirán en forma significativa al crecimiento del partido, a la forja de nuevos comunistas.

La candidatura a miembro del partido se cumple organizadamente

Los Estatutos del Partido establecen expresamente un período de candidatura para acceder a la calidad de miembro pleno del partido, de comunista con todos sus derechos y obligaciones.

Esto tiene relación, de un  lado, con la concepción de que las fuerzas del partido incluyen entre sus efectivos a los candidatos a miembros del partido, y de otro, con la necesidad de cumplir los requisitos para acceder a la condición de militante del partido revolucionario del proletariado . Recordemos que estatutariamente, los candidatos tienen los mismos derechos y obligaciones que los militantes, con la excepción de elegir y ser elegidos para cargos de Dirección en el Partido.

Debe estar claro que la formación de los comunistas se logra en un proceso ininterrumpido y permanente y en  el interior del partido. Esto quiere decir que la gran mayoría de candidatos a miembros del partido asumen esa condición sin conocer íntegramente al partido, a su política y organización ; sin tener plenamente determinados los objetivos y los caminos de la revolución ; sin una clara noción  de su propio papel en el partido y en el proceso revolucionario.

En nuestro país, entre la clase obrera y el campesinado pobre, entre los pobladores pobres de las ciudades el nivel cultural es bajo o muy bajo, como consecuencia de la dominación del feudalismo y el capitalismo. Una buena parte de los integrantes de las masas populares son analfabetos o tienen muchas dificultades para la lectura y el aprendizaje.

Es también una realidad que la práctica social de las masas ha sido y es limitada, que en un apreciable sector están inmersas las políticas reformistas, revisionistas y socialdemócratas , incidiendo en su conciencia y organización.

Las masas populares hacen parte de una sociedad en la cual la ideología dominante es la del imperialismo y la burguesía, de la reacción y  por tanto  son víctimas de la alienación capitalista.

Estos elementos deben ser tenidos en cuenta por los comunistas en el proceso de educación política de los candidatos a miembros del partido. Son condiciones adversas pero no invencibles. Pueden ser superadas con el trabajo comunista .

La formación comunista es teórica y práctica; combina el estudio individual con el colectivo.
          
             En el núcleo de candidatos al tiempo que leemos y estudiamos el programa general y los principales artículos del Estatuto, abrimos el debate, suscitamos las inquietudes, nos esclarecemos en la discusión. Es importante privilegiar la discusión al estudio, sobre todo con aquellos candidatos provenientes de los trabajadores y campesinos. En todo caso, lo fundamental será lograr la comprensión de las propuestas del partido, de su política y la adhesión a ellas, el compromiso militante con su aplicación.
            Estos resultados se obtienen de la clarificación teórica y de la práctica organizada por parte de los candidatos en su sector social, por la aplicación de la política del partido, por el impulso de la lucha de las masas, por su organización y educación política, por el rol de nuevos propagandistas del comunismo que asumen gradualmente.

           Teoría y práctica, lineamientos revolucionarios y acción de las masas ; propaganda y lucha ; conocimientos y toma de posiciones .

            Estudio individual y colectivo, lectura y discusión ; trabajo en la célula y personal ; discusión y tarea individual.

            La suma de estos elementos deben producir avances cualitativos entre los candidatos a miembros del partido que deben ser tenidos en cuenta para su evaluación por la célula del partido, para su admisión como militantes.

Los nuevos comunistas son dirigentes políticos revolucionarios

La gran mayoría de luchadores sociales pueden inscribirse como candidatos a miembros del partido, deben ser trabajados como tales. Sin embargo al Partido acceden únicamente  aquellos que cumplen las condiciones establecidos en el Art. 1  de los Estatutos.

Transcurrido el período de candidatura que en el caso de los obreros y campesinos es de 3 meses y en el caso de los estudiantes y maestros de 4 meses, se ha producido un salto cualitativo en las convicciones, conocimientos y práctica de los candidatos. Ellos han hecho suyo el programa y los estatutos del partido y luchan por su aplicación, están incluidos en una organización de base, en la célula y pagan cuotas al partido.

No se trata de un hecho formal, es una nueva condición que se ha probado en la práctica social. Efectivamente no todos la han pasado, algunos se quedaron, otros desertaron, con otros nos equivocamos en la selección. Esto  no significa que esos compañeros no puedan participar en el proceso revolucionario, por el contrario debemos esforzarnos porque lo hagan de manera protagónico, en cualquiera de las instancias  políticas revolucionarias.

Cuando Lenin afirmaba que no puede ser comunista cualquier huelguista, cualquier tira piedras, decía una verdad que suscribimos. No todos los huelguistas, no todos los combatientes pueden llegar a ser comunistas, pero participan activamente en el proceso revolucionario. Los comunistas son los huelguistas, los tirapiedras, los combatientes callejeros, los tomatierras que avanzan a ver la perspectiva del combate, que miran más allá de su organización y se incorporan a la lucha social en el seno del partido, aquellos que labran día a día su condición de revolucionarios proletarios, aquellos que piensan, viven y luchan como comunistas.

La asimilación ideológica garantiza la militancia comunista

A la admisión orgánica que se produce luego del período de candidatura debe proseguir todo un trabajo permanente por la asimilación ideológica, por la formación de los nuevos comunistas.

Es un proceso permanente que cubre toda la vida de los comunistas. Se trata de una actividad ininterrumpida que involucra al militante y a la Organización. Es una actividad que integra la teoría con la práctica, el estudio individual y colectivo. Es la expresión de la lucha ideológica, de la crítica y la autocrítica.

El Partido, el Comité Central, los comités intermedios y las células tienen un rol preponderante en este cometido . Se trata de  garantizar que la gran mayoría de comunistas continúen como tales durante toda su vida, que cada día comprendan mejor la política del partido y que participen más activamente en su elaboración y ejecución.

Tenemos una importante experiencia en esta tarea. El Partido que hoy tenemos es resultado, consecuencia de ese proceso. No es un partido acabado pero tampoco es un partido informe. Soportó la gran ofensiva anticomunista y se esfuerza por cumplir su papel de organizador de la revolución.

Registramos también, falencias y problemas. No son pocos los militantes que se quedaron, que desertaron. Una causa importante para el escaso y limitado desarrollo del partido, es precisamente, esta situación.

Corresponde ahora, teniendo en cuenta la experiencia, pero sobretodo, poniendo la mira en el crecimiento y desarrollo del partido trabajar sistemáticamente para alcanzar nuevos resultados en este labor. Para avanzar en ese proceso proponemos :

Un plan de educación comunista que tenga en cuenta la necesidad de elevar el nivel teórico de los militantes y  de la organización, que tenga presente el rol del Comité del partido, de cada uno de sus integrantes en el seno de la célula. Una práctica social que involucre activamente a todos los comunistas en el rol de la elaboración política, de la propaganda y de la acción. La intensificación de la lucha ideológica, la confrontación, en medio de la práctica de las ideas burguesas y pequeño - burguesas que pululan en la sociedad e inciden en el partido.

Particularmente sostenemos la necesidad de intensificar y calificar el cumplimiento de las orientaciones específicas sobre la militarización del partido, como un elemento clave en el proceso de formación comunista, en la asimilación de la ideología proletaria.

El estudio es principalmente una responsabilidad individual

La formación de los comunistas es inseparable del estudio de la teoría marxista - leninista, de la realidad de la sociedad ecuatoriana, de la situación política de la localidad, del país y del mundo.

Es evidente que la lectura, la reflexión, son principalmente tareas individuales. Se pueden cumplir casi todos días sin logramos formar el hábito. El intercambio de opiniones, la discusión, cualifican esa formación personal. La puesta en práctica de los conocimientos permite avalarlos, comprobarlos y consecuentemente enriquecerlos.

Los comunistas ecuatorianos tenemos a la disposición importantes materiales de carácter teórico que deben merecer la atención, que constituyen parte importante del acervo marxista-leninista.

La lectura, el estudio y la discusión de los artículos del periódico En Marcha, de la Revista Política, de la Revista Internacional Unidad y Lucha son tareas y responsabilidades ineludibles para todos los miembros del partido. Con ese estudio se enriquecerá nuestro conocimiento de la política del partido, de la situación del país  y del mundo.

El estudio del Programa y los Estatutos, de  la Línea Política, de las Directivas del V Congreso, de las Resoluciones del Comité Central,  hacen parte de las tareas de los comunistas. Los cuadros deben esforzarse por comprender bien estos materiales, por recrear su aplicación en las condiciones del país.

Todos los comunistas, pero de manera principal los cuadros debemos continuar estudiando los materiales de Marx, Engels, Lenin y Stalin, del camarada Hoxha  y de otros teóricos del comunismo.

La lucha ideológica piedra angular en la construcción del partido.


La vida del partido se desenvuelve en la vorágine de la lucha de clases. Esto significa que en su interior se desarrolla una confrontación a muerte entre la concepción proletaria y las incidencias de la ideología burguesa y pequeño - burguesa. Esa contienda tiene que llevarse hasta las últimas consecuencias, hasta la afirmación de la ideología comunista y la derrota de las ideas y prácticas no proletarias.

La lucha de clases se expresa en el partido como la lucha ideológica, como el combate firme y consecuente a las ideas confusas y extrañas que suelen presentarse en la vida y la actividad de los cuadros y militantes, contra las expresiones del enemigo de clase en el seno del partido. Esto quiere decir que  de ninguna manera debe comprenderse al partido  como el espacio donde coexisten las posiciones proletarias y burguesas, donde cohabitan dos líneas, donde se expresa el llamado pluralismo ideológico. La lucha ideológica es instrumento de exterminio de las posiciones burguesas y revisionistas. No de tolerancia. Para preservar su naturaleza de clase, el partido debe esgrimir siempre la lucha ideológica.

La lucha ideológica fortalece las convicciones revolucionarias ; contribuye de manera singular a la forja de los cuadros, a la unidad del partido ; fortalece la organización, la hace más aguerrida y sagaz ; es una poderosa herramienta para la depuración ideológica, política y orgánica.

Cuando afirmamos que somos intransigentes con el enemigo de clase, que no damos cuartel a las ideas extrañas en el interior del partido, no negamos el debate y la discusión teórica y política, la confrontación de ideas y propuestas revolucionarias ; por el contrario, sólo en el partido comunista es posible la verdadera democracia, la democracia proletaria.

La democracia proletaria se expresa al interior del partido como la libre discusión, en el marco de la línea, de los puntos de vista y apreciaciones de todos los militantes ; como la libertad que tienen todos los miembros de hacer patente sus opiniones, de participar activamente en la elaboración de la política, de criticar y exigir cuentas a la dirección. La democracia partidaria se evidencia en la igualdad de deberes y derechos de todos los militantes.

Evidentemente, en el seno del partido surgen contradicciones, problemas, dificultades. La unidad de pensamiento, la unidad de voluntad y de acción son cuestiones que se labran diariamente, que no están ni serán acabadas, que se alcanzarán una y otra vez, incesantemente, durante toda la existencia del partido. 

Para enfrentar y resolver las contradicciones entre comunistas, para corregir los errores y superar las dificultades, el Partido cuenta con la poderosa arma de la crítica y la autocrítica. Se trata de la actitud franca y oportuna para señalar los errores, para encontrar sus causas y consecuencias, para determinar los cauces de su corrección y superación. Es la receptividad para escuchar y procesar los señalamientos, la disposición para corregir y avanzar. Se trata de ayudar a los camaradas a  tener conciencia de sus limitaciones y equivocaciones, de tenderles la mano para seguir juntos en la forja de un poderoso partido y en el proceso revolucionario.

La lucha ideológica, la crítica y la autocrítica constituyen poderosas armas para la construcción del partido, para la formación de nuevos y numerosos cuadros revolucionarios, para adelantar la organización de la revolución.

La célula de partido es la escuela de formación comunista

La vida de los comunistas expresa sus cualidades personales, sus iniciativas y energías, sus ideales y anhelos, sus aspiraciones. La vida de los comunistas es el combate organizado por la revolución social. La vida de los comunistas es la suma de las vitalidades personales conjugadas en el colectivo partidario. La vida de los comunistas es el trabajo y combate tesonero en el marco de la célula.
La célula es la organización de base del partido. Es el núcleo de comunistas que vive en el seno de las masas trabajadoras, que está en constante relación con sus vivencias y problemas, que puede captar y procesar sus anhelos y aspiraciones, sus necesidades, su grado de conciencia y su  estado de ánimo.  Es el grupo de propagandistas revolucionarios que llevan las ideas del comunismo a las masas, que las agitan, las persuaden y predisponen para la lucha revolucionaria.  Es el estado mayor  que puede organizar el combate de las masas y conducirlo a la victoria, que educa políticamente al pueblo, que fortalece su organización social y revolucionaria.  Es el centro de los constructores del partido, de los que organizan el reclutamiento y la formación de nuevos comunistas.

Cuando definimos al partido como un sistema de organismos, nos referimos precisamente a la existencia de miles de comunistas organizados en células. A miles de organismos unidos por una misma ideología y una misma política.

Para que la célula del partido pueda cumplir eficientemente  su rol debe convertirse en un comité revolucionario, en el estado mayor de las masas. Para hacerlo realmente es necesario :

- concretar su base social, es decir establecer el ámbito social en donde ejerce su actividad revolucionaria

- desarrollar en esa base social toda la política del partido, la propaganda, la educación
política de las masas, fortalecer la organización sindical, trabajar por la unidad , impulsar las luchas concretas de su sector social, incorporar a las masas a la lucha política general que se libra en la provincia y el país,

             - organizar las diversas fuerzas revolucionarias, “sus propias fuerzas”, es decir construir el movimiento político de masas, la JRE, la CONFEMEC, el frente político, la corriente sindical, según las condiciones ; debe construir, ineludiblemente los núcleos de candidatos a miembros del partido y las organizaciones de la autodefensa y del combate revolucionario.

             - representar al partido ; debe tener presente, que en ese sector, ella, la célula, es el Partido en toda la extensión, con todas sus responsabilidades.

La vigencia del centralismo democrático apuntala la construcción del partido.

El Partido Comunista Marxista - Leninista asegura a los militantes la realización plena de sus ejecutorias, de sus virtualidades revolucionarias. Los une, los educa y galvaniza, los dirige en el combate revolucionario.

Todo esto es posible porque el partido suma a los comunistas en la célula, los unifica en la teoría y en la práctica a través del debate y las resoluciones. No pueden existir comunistas aislados, “sueltos”, para que su lucha sea efectiva, para que golpee al enemigo deben estar nucleados, organizados en   la célula. No pueden existir comunistas que tengan distinto comportamiento político, para que estén unificados y sean contundentes, es necesario la discusión y la resolución, la subordinación de la minoría a la mayoría.

El Partido es poderoso y combativo porque es un sistema de organismos. Porque todas las células tienen una dirección concreta a nivel territorial. Todas las células de un cantón están subordinadas al Comité Cantonal ; todas las células y comités de una provincia tienen un estado mayor que es el Comité Provincial. Todas las células, comités y comisiones del país se subordinan al Comité Central.

Este sistema de organizaciones, regido por el centralismo democrático constituye el partido revolucionario del proletariado. Para la construcción del partido, para el reclutamiento y la formación de los comunistas, para el aceramiento y combatividad  de la organización es vital, imprescindible la vigencia plena del centralismo democrático.

Las relaciones dirección - base - dirección hacen parte de la construcción comunista

La vida de los comunistas, los problemas y dificultades de los militantes deben merecer la atención del colectivo, deben ser enfrentados oportunamente. Esto es importante en la vida de la célula, y mucho más trascendente como rol del Comité de Dirección.

La célula tiene vida propia, entorno y responsabilidades de las que debe rendir cuentas a las masas y al Comité de Partido. Esto no significa que la Dirección se desentienda de la vida de la célula, que relegue la discusión de sus problemas. Por el contrario, es indispensable una correcta relación entre el Comité y la célula.

La dirección se vuelve eficaz si consigue fijar el rumbo y disponer las fuerzas ; es más efectiva si logra movilizar ideológicamente  a la militancia. Para alcanzar estos objetivos es necesario una relación fluida entre la dirección y la base.

El Comité debe relacionarse íntimamente con la célula, sus miembros deben vincularse al trabajo de la célula, jugar el rol de promotores, de suscitadores; deben persuadir a la militancia del partido de la justeza de las políticas trazadas, ganarlas para una actividad tesonera e impetuosa. Los dirigentes del partido deben escuchar a la militancia, estar atentos a las inquietudes, a los problemas y dificultades. Sin adoptar poses de sabelotodo deben aconsejar y señalar el camino. La autoridad de la dirección se afirma en la medida que logra unificar a la base y conducirla a la lucha, en la medida que se ocupa de los problemas de la militancia, en tanto y en cuanto sabe corregir sus errores.

La construcción del partido exige de la dirección en todos los niveles una posición y una práctica comprometidas con la vida del partido, con el pensamiento revolucionario y con la lucha de las masas, con el reclutamiento de nuevos militantes y la educación de los comunistas.

En esencia, la construcción del partido, es la tarea principal de la dirección.

Enero de 1998